La seguridad en el coche viaja de espaldas. Siilas de automóvil de espaldas – Nordic Baby
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La seguridad, de espaldas

Para Nordic Baby, la seguridad en el coche constituye un pilar fundamental, un objetivo prioritario en nuestro trabajo. Queremos que todos los niños viajen seguros y por seguros nos referimos a la máxima protección que podemos ofrecerles. Para los más pequeños eso sólo es posible con una silla de espaldas a la marcha.

Nosotros lo tenemos claro y afortunadamente cada vez más número de familias también. Pero no siempre es sencillo hablar de este tema con otras personas, padres y madres de nuestro entorno que no son aún conscientes del riesgo al que exponemos a los niños cuando los sentamos de frente demasiado pronto. Para eso, para manejar la máxima información de manera clara y precisa, fue para lo que ideamos este "curso intensivo" en doce imágenes que abarcan la mayoría de preguntas que se nos plantean cuando hablamos de sistemas de retención infantiles. Este post es una recopilación de lo publicado y que se irá ampliando en sucesivas entradas.

¿Empezamos desde el principio?

La solución a cualquier problema pasa por identificar dónde está el peligro, analizarlo y poner en marcha soluciones. Análisis de riesgos y soluciones para una prevención eficaz de lesiones. Así es como un laboratorio trabaja para proteger a la población.

  • Si la mayoría de lesiones se producen en impactos frontales, habrá que simular en laboratorios este tipo de colisiones.
  • Si la cabeza tiene riesgo de golpear contra elementos rígidos, habrá que cubrirla y prolongar esa protección el mayor tiempo posible.
  • Si existe riesgo de estiramiento del cuello, habrá que sujetar eficazmente la cabeza para que no estire del mismo.

Cualquier dispositivo orientado de cara a la marcha, que inmovilice el torso a la altura de la clavícula -ya sea con un escudo o con un arnés- no podrá evitar que, en caso de deceleración brusca o impacto, la cabeza estire del cuello, ni podrá garantizar que no acabe golpeando contra el asiento delantero o cualquier otra parte rígida del coche.

Durante los cuatro primeros años, en el escenario más frecuente y lesivo, las sillitas de frente no minimizan con eficacia el riesgo de lesiones en las dos zonas del cuerpo más frágiles del niño.

La única manera de evitar que, en impactos frontales, la cabeza golpee y el cuello se estire es colocando al niño en un dispositivo de espaldas a la marcha.

Entonces, si queremos proteger con eficacia, hay que identificar donde está el riesgo de lesiones.

Pero…¿Y si lo único que queremos es sujetar?

Los sistemas de retención para niños empezaron a utilizarse en los años 50-60, pero su objetivo fue completamente diferente en función del país de origen:

1.- En América e Inglaterra se diseñaron para sujetar a un niño pequeño en el coche cuando no había otras manos para hacerlo.

2.- En Suecia se diseñaron para minimizar el riesgo de lesiones en los más pequeños en caso de accidente.

La imagen muestra el origen de los SRI en América e Inglaterra. Esos primeros sistemas resultan ser el origen de productos que hoy identificamos, recomendamos y utilizamos como “SEGUROS” o “MUY SEGUROS” -capazos, sillas de frente con arnés y sillas de frente con escudo-.

¿Y eso… cómo es posible?

En aquellos años y en esos países no se estudiaban lesiones en niños -porque estaban abrumados con las de los adultos-, así que… ¿de dónde nos viene la creencia de que unos sistemas que al origen NO se diseñaron para proteger, sino para retener/sujetar -Sistemas de Retención Infantil- se conviertan de repente en "sistemas de máxima seguridad"?

El fin determina la estructura. La solución parte del problema. Si quiero sujetar, sujeto. Si quiero proteger, protejo. Y con el paso de los años podrán modificar los materiales, los sistemas de anclaje y los de ajuste. Pero...

Lo que en su origen no se diseñó para proteger, no puede acabar siendo “lo más seguro”... como mucho podrá ser "lo que más sujete".

Y mientras tanto, en Suecia...

La eficacia de un cinturón de tres puntos de anclaje parte de la base de que la pelvis -que es el hueso más duro del cuerpo- soporte la mayor parte del esfuerzo, pero para ello es necesario que el cuerpo tenga cierto tamaño y nivel de desarrollo.

Los niños pequeños tienen un alto porcentaje de cartílago en su esqueleto y los huesos no están osificados, por otro lado sus proporciones son diferentes y las zonas frágiles -cabeza, cuello y abdomen- son especialmente vulnerables. Siendo esto así, los suecos tuvieron claro desde el principio que la solución de un adulto NO es válida en niños de menos de 4 años.

Si analizamos nuestra manera natural de sujetar al recién nacido deduciremos que es bastante parecida a lo que propone Suecia:

Lo primero que aseguramos al cogerle en brazos es la cabeza y protegemos además cuello y espalda adoptando con nuestros brazos una postura a modo de “cucharón”. Cuando el niño crece también prestamos especial atención a la espalda y la cabeza al cogerlo.

Los suecos tuvieron claro desde el principio que esa posición era la única con capacidad de protegerlos realmente, y diseñaron lo que hoy conocemos como “porta-bebes”, “huevito” o “canastito” para transportar a los recién nacidos. Lo que realmente marcó la diferencia es que NO limitaron ese sistema a los primeros meses de vida, sino que la hicieron extensiva a los primeros cuatro años.

Por ese motivo en Suecia no han existido nunca ni los capazos, ni las sillas de frente con arnés, ni las sillas de frente con escudo. Desde 1967, las únicas sillas utilizadas han sido a contra marcha para niños de entre 0 y 4 años. Y medio siglo después, sus estadísticas de accidentalidad les han dado la razón:

Ningún país que utilice de manera generalizada sillitas de frente en menores de 4 años se acerca mínimamente a los resultados de Suecia. Esto es un hecho irrefutable.

 

Cuando el objetivo es salvar vidas, se analizan los riesgos y se establecen soluciones. Cuando el objetivo es otro, el análisis se centra en otras cuestiones, por lo que las soluciones son otras.

Los menores de 4 años tienen un 20% del peso total del cuerpo en la cabeza y el cuello no está osificado, por ese motivo las lesiones a esta edad en niños que viajan en sillas de frente a la marcha con arnés o escudo se concentran en un alto porcentaje en el cuello (por estiramiento).

Identificado el problema, Suecia propone una solución: colocar al niño de espaldas para que tanto el cuello como la cabeza estén protegidos. Sus estadísticas demuestran que la medida ha resultado ser tremendamente eficaz.

No obstante, esto no coincide con las puntuaciones que sacan las sillas en los rankings de los clubes automovilísticos, ya que, a lo largo de los años, el número de sillas de frente "Ganadoras" supera con creces al de sillitas a contra marcha.

A pesar de que históricamente las sillas de frente nunca se diseñaron para proteger sino para sujetar y las ACM se diseñaron únicamente para proteger -la sujeción va implícita-, la conclusión que se desprende de estos rankings que tantos padres consultáis es que poner a un niño de menos de 4 años en una silla de frente es más "Satisfactorio" que en una silla de espaldas.

¿Queréis saber la importancia, el porcentaje de la "nota", que estos clubes le dan a la seguridad de vuestros hijos en el escenario más frecuente y lesivo cuando analizan las sillitas?

En España hemos despertado a la "seguridad" o "inseguridad" de las sillas de la mano de rankings que nos comparan constantemente unas con otras. Que se atreven a dirigir la compra de los padres hacia los productos "Muy Satisfactorios" desterrando de su lista de opciones los que aparecen como "Muy Insatisfactorios".

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero la libertad de comparativa la tenemos todos, no solo unos pocos ¿verdad?

Pues aquí tenéis la comparación de cómo funciona una silla con escudo dotada de sistema isofix. Este sistema siempre tiene que cumplir 3 requisitos:

1.- El peso máximo por homologación es 18 kilos

2.- El cinturón de seguridad no se utiliza nunca

3.- Es necesario un dispositivo anti-rotación (top-tether o pata de apoyo).

Cualquier silla que tenga conectores inferiores y que no cumpla además estos 3 requisitos obligatorios, no será una silla CON isofix. Será otra cosa.

Estos rankings llevan desde el año 2001 comparando sillas y, sin embargo, no han tenido a bien durante todos estos años mostrar el funcionamiento real de una silla con escudo dotada de sistema isofix como la que os mostramos en la entrada de hoy.

Este modelo ha estado en el mercado durante 15 años. De hecho, ya existía antes de que los clubes empezaran con sus "comparativas independientes" ¿Por qué no ha sido "puntuado" durante de todo este tiempo?

Escudos rígidos que de la noche a la mañana pasan a ser "cojines". Materiales rígidos que de la noche a la mañana empiezan a actuar como "airbags desplegados"... Claro, es que estampar la cabeza de un dummy contra un escudo rígido al mismo tiempo que el respaldo se le cae sobre la espalda aplastando el torso contra ese "cojín" sobre-tensionado por un cinturón de seguridad (diseñado para un adulto de entre 35 y 55 años) y proponer eso como el sistema más seguro requiere de dos cosas:

1.- Ocultar aquellos sistemas cuyo funcionamiento pone en evidencia el sistema que uno defiende

2.- Modificar la realidad en la mente de los padres cambiando las palabras.

Así que efectivamente las comparaciones son odiosas y TODOS podemos hacerlas.

En los laboratorios, todas las mediciones se realizan en el límite en el que termina el impacto. Es en ese momento donde se detiene el fotograma y se analizan los datos.

Todas las fotos mostradas en la siguiente imagen corresponden a ese fotograma. Pese a que no lo parece, por la delicadeza que se desprende de la imagen, la silla de espaldas también está en ese punto.

Una imagen vale más que mil palabras:

Ya ha quedado clara la infinita superioridad de una silla de espaldas a la hora de proteger a un pasajero en un impacto frontal. Pero ¿y si el golpe es por detrás? El impacto por alcance siempre sale en los debates sobre la seguridad de las sillas ACM. Hay quien tiene la osadía de afirmar que estas sillas son altamente peligrosas en ese tipo de impacto. Sin embargo...

En Suecia no existe caso documentado de lesión grave en este tipo de colisiones en niños que viajaban en sillas ACM, correctamente instaladas.

Otra afirmación gratuita que se escucha cuando se habla de sillas ACM es la de que son "inestables en impactos laterales puros". Es gratuita porque no está soportada por datos de accidentes reales. Es curioso la cantidad de escenarios que la gente se plantea como "potencialmente peores" cuando el debate gira en torno a las sillas de espaldas. Y  es que...

Ninguno de esos escenarios es planteado cuando la silla se instala de frente.

Hasta aquí, las bases sobre las que se soporta la afirmación inicial: La seguridad en el coche viaja de espaldas.

Ahora veremos uno a uno todos los prejuicios que los adultos padecemos y ponemos a menudo en boca de nuestros hijos, como excusas para no asumir la realidad:

Esperamos que esta publicación os ayude a todos a difundir una información de máxima importancia para cualquier familia con niños pequeños.

Porque para este reto os necesitamos a todos.

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